domingo, 24 de abril de 2016

Otoño


Algunos decian que los mejores días para mendigar eran los dias como hoy. ¡Olvidate! No se puede hacer nada, ni un mango.

Yo desde la repisa puedo ver la calle por la ventana. La noche está triste y lluviosa, fria. Además, son esas primeras noches de frio y humedad del año. Los linyeras se van a dormir tempranito porque se levantan antes de que abran los negocios. El único problema de esta época es quedarse dormido en coma etílico, desabrigado y morir congelado. Lo mejor es ir cuidando que no se apague el fueguito, tomando algo calentito para la garganta. Hablando de algo interesante y loco con otros dos, tomando algo fuertecito, fumando un puchito. Nunca esperé nada de la vida. No me dió para luchar por más. Menos no, tampoco. ¡Obviamente! Yo chocho. No como los que están todavía con alguna preocupación: "ay! con este viento... dejé la ventana abierta y el piano de la abuela, que le dejé a mi adorada hija, se va a llenar de tierra ¡y si se larga a llover se va a mojar!...".

Ni un linyera loco, ni un drogadicto, ni uno de esos científicos que se pasan de rosca y se les salió la chaveta. No, nada que ver. A veces, la gente va dejando cosas en la calle. cosas que todavía sirven. ¡Las tiran! Se puede vivir sin trabajar y en paz, todos los días, en tranquilidad, con otro ritmo de vida. No como los que estan todavía corriendo como si no hubieran corrido lo suficiente en la vida. Si corrés, la vida te corre a vos. "¡chau mijito, deje de joder acá, vaya a correr a otro lado!" ja ja ja y te despacha rapidito nomás. Se preocupan hasta de lo que no les hace falta preocuparse. ¡y menos ahora! ja ja ja ¡yo soy lo que soy! Y Estoy a salvo siendo quien soy.
Los ultimos meses tomé agua solamente. Aquí se hace comida todo el tiempo y solamente el olor de una sopa, o lo que tendrà adentro, es algo asqueroso. A veces pienso que estoy en el infierno. Al último vomitaba como una espuma blanca. Ahora también tengo como unas arcadas secas, sin vómito, obviamente. Me obligaban a comer.
Siento el frio que hace, realmente. ¡Y el olor! No se como hago pero absorbo esos olores a comida y con eso estoy. Es buenisimo. Me acuerdo que para hacer: una comida, comerla y después lavar los platos, todo el rollo tardaba como una hora y media o dos. Cuatro veces por día, perdía ocho horas todos los días de lunes a lunes. Bueno, esa historia de la comida chau, nunca más, por suerte. Por suerte, en esta época ya entra la luz del sol por la ventana. De eso me estoy alimentando ahora, solamente. Ahora si, me siento árbol. Estoy todavía despierto y guardo en mi interior un calorcito suave como la llama de un piloto.
"Una vez se acercó a mi rancho un hombre y me dijo que yo, ocupando estos terrenos tan desolados, estaba haciendo patria. En ese momento me quedé pensando y ahora creo que apenas estoy sobreviviendo" ja ja ja ¿Hasta cuándo estaré acá, carajo? Y bueno, por lo menos desde acá puedo ver por la ventana.