miércoles, 22 de agosto de 2012

Válium



En este momento son las 5:16 de la mañana del sábado 23 de agosto de 2008 y en mi casa todos duermen menos yo, que no los quiero despertar y que sigo despierto porque sí. Porque según dice mi vieja, nací adicto al valium y siempre me gustó pernoctar. Pero necesito un abrazo o una explicación más contundente o algo que me haga dormir que no sea el válium ni las pastillas de mi abuelo.
Estoy en el centro de la manzana en un barrio tradicional de mi ciudad. Estoy sentado en lo más profundo de este inmueble. Tiene cincuenta y cinco metros de fondo y frente a mi máquina, en el depósito, escribo y me explayo en todas cosas abstractas y virtuales. Tengo acceso a internet y bajo libros peliculas chateo escucho música y me hago la paja. Nadie lo va a entender, o todo el mundo hace lo mismo y no dice nada, qué onda? Qué onda por ejemplo con la mañana que se me viene encima? Qué onda con esos tachos que se prenden quemando mis ojos mientras repito por enésima vez mi parlamento?

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