domingo, 26 de agosto de 2012

El malestar del personaje

A menudo surgen de la improvisación, personajes que resultan graciosos. Entonces los actores nos sentimos entusiasmados con ese personaje y nos aferramos a ese carácter que resulta tan alegre. Luego nos sentimos desilusionados cuando llega el momento de aceptar el hecho de que el personaje, en el cortísimo plazo que dan los escenarios, resulta aburrido y hasta un tanto fastidioso, si? Los personajes monovalentes no son interesantes, amén de esa maldición china que dice: ojalá tengas una época interesante y léase sangrienta. El nombre de "personajes monovalentes" viene de la Química, de la palabra valencia. En Química, la palabra valencia significa algo así como para las maestras la palabra comportamiento. En estos personajes monovalentes hay una sola moral, ya sea rota o defendida y es la única que arrastra porque de sí mismos no tienen ni el nombre, si? se entiende no? Tratarán de convencer a los demás personajes desde ahí, desde eso, desde aquello y lo de más allá, "con nosotros o contra nosotros" y así siempre, si? Siempre un personaje en el drama, tratará de hacer cambiar de parecer a los demás. Son todas discusiones donde todo el tiempo estos personajes quieren hacer que all other people cambien de parecer! Sea cual fuera o fuese,  su motor o su objetivo y la extra-escena, lo que realmente llevan a cabo estos personajes, concretamente, se parece más a una campaña publicitaria que al grito que lleva dentro la palabra vocación. Esto me hace acordar a una frase célebre y paradójica que a veces surge en situación de asado, gratuita y brillante como el arroyo que corre ahí a unos metros de la parrilla: "¿eso que está ahí es vacío?" Volviendo a los monovalentes, les quería decir: para colmo de males, a veces resulta tan franco el proselitismo de su valencia para extorsionar, manipular y demás perversidades... 
El cómo harán para convencer no? esa ridícula reunión entre las cosas que les pasan y las cosas que planean luego será una anécdota. Cuando mueran estos personajes, su anécdota perdurará hasta que muera el último pewrsonaje que los conoció vivos en el escenario. Esa ridícula y anecdótica reunión, al momento de la redacción se juzga azarosa como la vida misma. De donde se sigue que en todos los casos la constante (en adelante K) deviene justamente en el gerundio monótono del verbo convencer, tal y como lo hace una canilla que pierde y de la cual se desprende en intervalos regulares la palabra gota. Proporcionar una valencia, es darle un parámetro de conducta al prójimo, si? se entiende no? Estos personajes entregan, si pudiéramos hablar metafóricamente, creo que ya venimos hablando metafóricamente sin pedir permiso no?, entregan en las manos a su prójimo una varita de madera. Cada varita de madera que anda circulando por ahí tiene un largo único, las hay de todas longitudes. Muchos prójimos se quejan porque se les hace muy difícil transportar dicha varita de madera (por el largo o por el grosor por lo que sea). En fin, lo que termina pasando es que con esa varita de madera el prójimo tiene que medir todos los objetos del mundo. Es decir, las varitas sirven para eso específicamente, para medir el largo de las cosas, o el alto. El problema es que por ejemplo, la varita que a mi me fueron dando mis prójimos nunca me sirvió para medir específicamente nada. Y ese es el problema que tienen los prójimos, o sea, yo quise hacer una media aritmética con todas las varitas que me dieron. Con la varita más corta que me dieron medí a todas las otras, y nunca me daba justo, pero mas o menos las sumé a todas y después las dividí por la cantidad que eran. Y bueno acá está mi varita.

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