martes, 14 de agosto de 2012

Mi jazmín paraguayo tiene hojas nuevas

Está bien que las cosas de la noche queden en la noche y por eso no sé si lo que pasó cuando ya había salido el sol es peor contarlo asi de corrido pero pasó que entramos porque uno de nosotros le dijo bien clarito al patovica que no lo había invitado nadie lo cual me llamó poderosamente la atención y para festejar compramos una cerveza y al rato vino uno y me dijo ¿quien es tu novio de todos estos? a lo cual yo le dije ninguno y a lo cual él me dijo que ¿cómo puede ser que un chico tan lindo como vos este solo? a lo cual yo le respondí no estoy solo estoy con todos ellos señalando a mis amigos y así seguí un rato tratando de confundirlo hasta que se cansó y se fue entonces fui a la barra y despues entré a la pista bailando con una botellita de agua mineral en la mano y con un ruludo que después desapareció ya sabrán por qué pero antes mucho antes se acercó una chica de cachetes rosados y ojos muy claros que con su mano en mi pecho me dijo al oido apoyando desmesuradamente su rosada mejilla sobre mi sorprendida mejilla estuviste tomando éxtasis? a lo cual yo le dije no no no absenta y ese fue todo el diálogo entonces seguimos bailando hasta que una tal Maia me dijo su nombre y yo le dije tu nombre es el nombre de una ninfa que personifica el despertar de la naturaleza en la primavera entonce me miró con los ojos muy abiertos y despues sonrió y me dijo si, cómo sabés a lo cual yo la miré un segundo y decidí perderla para siempre tras la verdad entonces le dije cuando era adolescente tuve un amor y una hija que se iba a llamar Maia entonces volvió a sonreir y a mirarme y a bailar entonces yo le dije por qué tus padres decidieron ponerte ese nombre? a lo cual me dijo porque es el nombre de una bailarina y paso un ratito y yo me pecaté de la ausencia del ruludo amigo mio y de que los otros ya se habían ido entonces yo me preocupé y le dije no se donde está mi amigo esperame por favor voy a buscarlo y vuelvo y cuando busqué al ruludo no lo encontré y cuando volví Maia ya no estaba entonces recordé unas palabras de mi primer maestro y salí a la calle y me tomé un taxi que me llevó a mi casa donde recordé haber procrastinado por mas de dos semanas el riego del jazmín paraguayo que me regaló mi abuelo para el día de la primavera el año pasado y lo encontré con hojas nuevas entonces prendí la compu y escribí esto.
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